Esofagitis eosinofílica

Este término hace referencia a una enfermedad de tipo crónico (de larga duración) que afecta al sistema inmunológico y que consiste en una intensa inflamación e irritación del esófago.     Su nombre se debe a un tipo de leucocitos denominados eosinófilos que se encuentran en grandes cantidades en el esófago – los cuales no deberían estar localizados en esta zona en condiciones normales – y que son los responsables de la inflamación sufrida por el esófago.

Aunque este mal afecta principalmente a niños y jóvenes adultos, lo cierto es que su incidencia ha aumentado en los últimos años en prácticamente todas las edades, siendo el sexo masculino más propenso a padecer esta enfermedad.

¿Por qué se produce este tipo de esofagitis?

Tras muchos estudios e investigaciones, se ha concluido que este tipo de esofagitis tiene su raíz en los alérgenos de los alimentos principalmente por dos motivos:

  • Existe una relación clara entre la presencia de eosinófilos y algunas enfermedades asociadas con alergias tales como la rinitis alérgica, la dermatitis atópica o incluso el asma.
  • Aquellos individuos que padecen esta enfermedad poseen un mayor riesgo de contraer otro tipo de dolencias relacionadas con alergias.

¿Cuáles son los síntomas típicos asociados a esta enfermedad?

Como comentábamos anteriormente esta enfermedad se da más frecuentemente entre dos grupos de edad: niños y adultos. Comencemos por ver, en primer lugar, las características principales de esta esofagitis en los más pequeños:

  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida del apetito
  • Trastornos del sueño
  • Bajada de peso
  • Interrupción anormal del proceso de crecimiento (principalmente en lactantes)
  • Molestias abdominales
  • Dificultad para tragar (sobre todo en adolescentes)

Por otro lado, los adultos sufren otro tipo de síntomas relacionados:

  • Atragantamiento
  • Sensación de que el alimento se atora en la garganta
  • Ardor/quemazón abdominal
  • Tos
  • Dolor de pecho
  • Dolor de tórax y abdomen (solamente experimentado por algunos pacientes).

*En este punto es importante resaltar el hecho de que la mayoría de los pacientes, ya sean niños o adultos, anteriormente sufrían alguna dolencia alérgica como urticaria, alergia alimentaria, eccema, asma o rinosinusitis alérgica.

¿Cuál sería el tratamiento más adecuado a seguir en estos casos?

Pese a que no existe una cura definitiva para tratar esta enfermedad de emergente aparición, lo cierto es que sí existen una serie de medidas para combatirla eficientemente:

-En relación a la dieta

1. En primer lugar y ya que se trata de una alergia alimentaria, deben evitarse el consumo de los alimentos que la provocan. Por ese motivo, es necesario identificar correctamente aquellos productos que producen los síntomas anteriormente mencionados por medio de distintos tests de alergias. Seguidamente, necesitaremos la ayuda de un dietista que nos aconseje como sustituir los alimentos prohibidos por otros que nos aporten el mismo valor nutricional.

2. Alimentos prohibidos. Por otro lado, también puedes eliminar el consumo de aquellos productos que más frecuentemente provocan reacciones alérgicas:

Productos lácteos como leche, mantequilla, queso o yogur.

Frutos secos como las nueces o los cacahuetes.

Cereales como el trigo.

Huevos.

Soja.

Distintos pescados y mariscos.

 

  • Podrías de forma alternativa recurrir simplemente a la eliminación de las proteínas que forman parte de tu dieta, esto es carnes o legumbres que pueden ser sustituidas por nutrientes y suero con aminoácidos.

-En relación al tratamiento farmacológico

Esta enfermedad suele tratarse principalmente con dos tipos de medicamentos:

  • Corticoides orales. Suelen ser bastante efectivos para contrarrestar los efectos provocados por la esofagitis. Al principio del tratamiento, el medicamento ha de consumirse en mayores dosis para después reducir su consumo, una vez que los síntomas hayan aminorado notablemente.
  • Antiácidos o inhibidores de la bomba de protones. Empleados para rebajar la inflamación del estómago, existe cierta controversia sobre su eficacia ya que se ha demostrado que solo funciona en algunos casos.

¿Existe alguna relación entre la esofagitis eosinofílica y la celaquía o el cáncer?

Sabemos que la celaquía  es una enfermedad crónica producida por una intolerancia a los productos que contienen gluten (proteínas presentes en algunos cereales). Pues bien, su origen se relaciona con un aumento de la presencia de eosinófilos en el esófago, los cuales son los responsables de provocar la esofagitis eosinofílica. De modo que ambas afecciones son originadas por una misma causa.

Sin embargo, debemos aclarar que la esofagitis eosinofílica es básicamente una alergia a ciertos alimentos que puede tratarse de una manera más o menos efectiva, mientras que la celiaquía es una intolerancia al gluten que solo puede tratarse eliminando esta proteína de la dieta de los pacientes. De otro modo, las personas celíacas corren el riesgo de desarrollar diferentes tipos de cáncer, algunos de los cuales pueden llegar a ser realmente agresivos.

Esofagitis eosinofílica
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